Por Carla Kamoi, Head of Marketing & Communcations Americas en everis.

Existe vasta teoría sobre cómo debe desarrollarse el liderazgo, teoría que nos ayuda a forjar el camino a seguir. Sin embargo, es importante entender que liderar es una habilidad que se desarrolla, completamente, de una sola manera: ejerciéndola. Es en el día a día y en la realidad de las situaciones donde se crea su esencia.

Trabajar de forma remota y estar al mando de varios equipos, distribuidos en diferentes países, con diferentes costumbres y horarios, es el escenario habitual para los que lideramos equipos a distancia. Y si bien la industria tecnológica corre con ventaja por las herramientas que se utilizan y por estar acostumbrados a esta modalidad de trabajo, siempre hay nuevos desafíos por delante, y es ahí donde los líderes debemos desarrollar al máximo nuestras habilidades.

El rol de liderazgo a nivel regional es mantener una visión global y disponer de una guía de acción para cada pronóstico. En ese sentido sabemos que, para mantener una guía, hay que tener disciplina con nuestra agenda del día a día, ser más organizados y desde ahí tomar contacto directo con nuestros equipos. Se espera mucho de nuestro rol, y es compresible. Somos responsables de los resultados y, a su vez, los que debemos inspirar a los equipos a cumplirlos. Marcamos el camino, bajamos esa guía a palabras, directivas, reuniones y planes de acción.

Es por ello que mi experiencia me ha marcado dos puntos claves a trabajar para un líder: la claridad y la confianza. Es a través de ellas que podemos esperar mejores resultados y abordar a nuestros equipos con un liderazgo verdadero. Ser claros a la hora de plantear los objetivos y brindar confianza a los responsables de que su líder los está guiando de manera correcta. A su vez,  un manager necesita estar preparado para trabajar tanto con equipos y personas que se desenvuelven perfectamente de manera remota y con otros que presenten algunas dificultades. Probablemente sea necesario dedicarles un esfuerzo extra a estos últimos, y esto también es parte de liderar. Precisamente, entiendo dónde están los puntos de falla, brindándoles mayor soporte para entender sus necesidades y un seguimiento más de cerca para lograr, sin que se sientan presionados, que aprendan a trabajar remotamente sin morir en el intento.

Inspirar, dirigir y ordenar. Acciones que se convierten en sinónimos cuando conviven dentro de un líder. El mundo está dando saltos tecnológicos laborales históricos. Este es el momento donde debemos pulir nuestra creatividad y resiliencia, para salir aireados a un nuevo escenario, donde nuestro papel como líderes será clave para enfrentar la transformación en los negocios con un equipo de trabajo revitalizada.