Agotamiento intenso, falta de energía, ausencia de realización personal y muchos otros factores dan origen al síndrome “burnout”, potenciado este año por el COVID-19. A continuación, un informe de Adecco Argentina sobre el tema.

¿Qué es el famoso síndrome “burnout”?

Lo que se conoce como el “burnout” o “estar quemado” es mucho más preocupante de lo que parece. En el período actual de cuarentena los problemas se agudizan: el home office para algunos, la soledad para otros, los jefes y su adaptación al no contar con los empleados bajo el mismo techo, los chicos encerrados, las tareas escolares, la comida, el uso del tapabocas, el miedo a contraer la enfermedad y el encierro, por solo nombrar algunos factores, se transformaron en un cóctel ideal para el “burnout”.

Diversos estudios confirman que este fenómeno afecta más a las mujeres que a los hombres. También son más susceptibles a padecerlo personas sin pareja o con poco apoyo familiar. Además, suele aparecer en los primeros años del desarrollo profesional de los trabajadores. Por ello, las estadísticas revelan que el porcentaje de empleados jóvenes con síndrome del trabajador quemado es mucho más elevado que en los mayores de 35 años.

Síntomas básicos de pacientes con burnout

  • Agotamiento intenso, con una sensación enorme de falta de energía.
  • Desapego por el trabajo y todo lo relacionado con el mismo.
  • Baja o nula autoeficacia y sensación de ausencia de realización personal.

Todo esto se asocia, frecuentemente, con ansiedad, hostilidad, ira, depresión o tristeza. Además, se produce una alteración del comportamiento, abriendo paso a hábitos tóxicos.

En ese marco, Adecco Argentina identificó algunas señales que pueden alertar si un trabajador padece este síndrome. Aunque no podemos eliminar la incertidumbre o la ansiedad, todos podemos tomar medidas para controlarlas mejor.

Carga de trabajo excesiva

Agotamiento. Está directamente relacionado con la sobrecarga de trabajo o por realizar las funciones incorrectas. El empleado termina con la sensación de no poseer las habilidades necesarias para desarrollarse profesionalmente.

Pérdida de control

La sensación de falta de satisfacción personal es otro de los aspectos clave. Suele asociarse a la problemática de intentar controlar todo el trabajo que debe realizarse.

Falta de reconocimiento

Los estudios globales reflejan que, de los trabajadores que renuncian a sus empleos, casi el 80% lo hacen por la falta de reconocimiento. De hecho, el 60% refleja que se siente más motivado por el reconocimiento que por la retribución económica.

La importancia de las comunidades

Otro aspecto muy importante que favorece o no el desarrollo del síndrome del trabajador quemado es si la persona prospera en la comunidad o es solitaria. En comunidad se comparten los elogios, el consuelo, la felicidad y el humor. Sin embargo, el trabajador independiente suele sentirse solo y es más propenso a los conflictos con los compañeros y la creación de un mal ambiente laboral.

Tipo de trato

Si el trabajador siente que es tratado injustamente, las probabilidades de padecer el síndrome del trabajador quemado aumentan. Con el trato injusto nos referimos a los prejuicios, el favoritismo e, incluso, el maltrato directo por parte de algún compañero.

Coincidencia de valores

Siempre que los valores empresariales no coincidan con los personales, existirá un problema de coexistencia. Uno debe intentar, dentro de lo posible, optar por aquellos trabajos que no entren en conflicto moral con sus creencias.