Por Guadalupe Diaz, Jefa de Consultoría y Agencia de BW Comunicación Interna

Los líderes o responsables de Comunicación Interna empiezan a ocupar el rol de consultores, una función que reviste de mucha importancia en las empresas: sus tareas y estrategias van más allá de las que desarrolla un gestor de medios o el ejecutor de un plan que alguien más piensa. Pero llegar a ser un gran profesional, que acompañe la transformación cultural y digital suele ser un desafío que muchas veces no es alcanzado: según los resultados del último Diagnóstico de Comunicación Interna, sólo el 6% asumió que ocupa un rol a medida de sus expectativas. Apropiarse de todo lo que implica esa función no es fácil, pero hay algunas habilidades, comportamientos y saberes que pueden entrenarse.

Identificar lugares claves en los que surge la información sustancial. Saber dónde se generan las conversaciones de los colaboradores es central: ¿es cerca de la máquina de café, en una reunión particular, virtual o presencial,  o en alguna plataforma colaborativa? En un contexto de sobreinformación y de estímulos permanentes, tener este dato tiene valor. Porque ahí tienen que circular los mensajes importantes.

-Acompañar a los líderes en su rol de comunicadores. Para que un líder pueda ocupar de manera eficiente su rol de comunicador necesita acompañamiento de la empresa. Los asesoramientos puntuales, talleres y guías de comunicación son grandes herramientas.

-Mantener las métricas al día. Obtener los KPIs de los canales, campañas y contenidos que circulan por la compañía es fundamental. De esta manera, si un área tiene una necesidad específica, podrá contar con los datos para generar una estrategia asertiva.

-Desarrollar un ecosistema de medios abierto. La idea es darle voz a otras áreas y no ser la única área emisora y generadora de contenidos. Hoy todos somos prosumidores y hay mucha tecnología que habilita esta posibilidad, solo hay que usarla.

-Contar con una red de influencers. Son ellos los que podrán ser nuestros aliados en la comunicación y potenciarla en sus áreas. Una vez encontrados, queda la tarea de capacitarlos y potenciar su rol.

-Mapear periódicamente las necesidades de las áreas y hacer seguimiento. Un buen gestor tiene que conocer cuáles son los 3 grandes temas del área y cómo contribuyen al propósito de su compañía. Así podrá asesorar sobre cuál es la mejor manera de llegar con esos temas a los públicos de interés; y con todos los temas mapeados, ordenar la agenda de CI de la compañía.

-Una vez relevada puede contribuir a algo más grande: se puede determinar cuáles de esos temas hacen un aporte significativo al propósito de la organización o ayudar a otras áreas a vincular lo que quieren comunicar con el propósito y con los objetivos de negocio.

-Convertirse en curador de contenidos y posicionarlos. La información circula por medios formales e informales: hay que ordenarla, hacerla fácil para los y las usuarios y usuarias.

Con estas estrategias el consultor interno podrá desplegar sus habilidades y potenciar su rol, tan clave en la empresa. ¿Probamos?