Carolina Vincenzini, Gerenta de Recursos Humanos de Natura Argentina, conversó en exclusiva con Talento & Empresa sobre los desafíos del área, el Protocolo y Licencia por Violencia de Género de la empresa y sus políticas de diversidad, entre otros temas.

¿Cuáles son los desafíos del área de RR.HH.?

CAROLINA VINCENZINI: El principal desafío que tenemos como RR.HH. es escuchar. Va más allá incluso de RR.HH., pero nosotros somos como el área que capta muchísimo más directamente estas demandas. Hoy vivimos en un mundo que cambia muy rápidamente, que es muy dinámico, donde la sociedad demanda mucho más, es mucho más exigente y exige justamente más responsabilidad y mayor presencia del mundo privado y corporativo en las cuestiones que preocupan a la sociedad en general. Demanda mucha más inclusión, demanda diversidad, demanda actividad también para tomar acciones al respecto. Y justamente esos son los desafíos con los que hoy nos encontramos las empresas, inclusive también en el momento de pensar cómo trabajar con las personas íntimamente, qué políticas desarrollar.

 Creo que el desafío principal es ese: lograr captar la real necesidad de las personas. Las personas quieren trabajar con un propósito alineado con su propósito de vida, encontrar esa conexión. Desde ahí es donde la exigencia se hace aún mayor, quieren ver esa coherencia de la integralidad del lugar de trabajo y poder desarrollarse también como personas desde su lugar de trabajo. Antes eso se disociaba un poco: uno llegaba a la oficina y dejaba todo su mundo personal afuera. Y ahora cambió totalmente. El desafío es ese, cómo lograr conectar esos dos mundos, trabajar de manera integral y hacer que las personas en el lugar de trabajo puedan sentirse escuchados y encontrar lugar donde desarrollar su propósito.

¿Qué capacidades o características dirías que promueve natura y cuáles desalienta?

VINCENZINI: Hoy estamos trabajando con una fuerte agenda relacionada a la igualdad, a la identidad de género, al liderazgo femenino. Tenemos un montón de políticas también al respecto. Tenemos un Protocolo y Licencia por Violencia de Género. Trabajamos mucho con las personas para que también cada uno se interiorice y sepa cómo actuar cuando o si le pasa personalmente o si conoce a alguien que le está pasando.

Trabajamos mucho con otras organizaciones que trabajan también con diversidad y firmamos un compromiso para trabajar en el empoderamiento de las mujeres. También desarrollamos acciones internas que promuevan la equidad, como la licencia por paternidad de 40 días y la guardería también para padres, son todas medidas también para parejas del mismo sexo, para personas que adoptan. Son todas medidas que fomentan esta igualdad de género. Y también estamos con una agenda de transformación cultural hacia ser una compañía más ágil. Estamos trabajando mucho cómo cambiar esa mirada desde adentro hacia afuera para hacer productos, servicios que realmente lleguen y contribuyan con un mundo mejor, con un impacto positivo.

¿Qué acciones realizan en relación a la problemática de la violencia de género y por qué lo consideran tan importante?

VINCENZINI: Como mencionaba antes, tenemos el Protocolo por Violencia de Género, la licencia para acompañar a los colaboradores que puedan estar sufriendo violencia. A veces tienen que hacer una denuncia, a veces necesitan ir al médico, a veces necesitan asesorarse con un abogado y necesitan tiempo. Hicimos un acuerdo entre Natura y el INAM (Instituto Nacional de las Mujeres) para poder también trabajar con una agenda que realmente sea un acompañamiento adecuado y que las personas se sientan acompañadas en este paso. Sabemos que es complejo, que es una situación muy difícil para quien lo sufre. Y además de los diez días de licencia, también decidimos ampliar el apoyo financiero porque la violencia puede ser física pero también puede ser económica. Decidimos implementar la licencia internamente pero también tener un intermediario especializado para poder acompañar bien. Necesitábamos de algún socio experto hacia afuera, ahí surgió el INAM para apoyarnos en esta iniciativa.

¿Por qué es importante para nosotros más allá de la agenda social? Es un tema que nos preocupa mucho. Según el INAM en este fin del semestre del 2019 ya hubieron más de 145 casos de femicidio, entonces es algo que realmente nos debe preocupar a todos. Como empresa tenemos muchísimas posibilidades de influir también en que las cosas cambien, en una sociedad más equitativa. Y además porque nosotros con nuestro modelo de negocios tenemos una red de personas , en su mayoría mujeres, son más de 190.000 y la verdad es que sentimos que cualquier acción, por chiquita que sea o cualquier esfuerzo en concientizar puede hacer  una diferencia enorme. De hecho, nos pasó enterarnos de algunos casos muy puntuales, sabemos que son personas que pueden estar sufriendo esta situación y cualquier cosa que nosotros podamos hacer puede ser de un impacto muy grande en la sociedad. Y eso está directamente relacionado con nuestros valores, con nuestros principios y con las causas que impulsamos. Es un tema del que no podemos estar ajenos.  

¿Cómo gestionan los distintos momentos de la vida laboral de una persona dentro de la empresa?

VINCENZINI: Es desafiante, porque tenemos públicos super diversos en términos generacionales también y esa diferencia generacional hace que haya personas que necesiten distintas cosas o que piensen distinto, y eso es un desafío en sí mismo. Nuestra mirada es integral. Nosotros creemos que una persona en su espacio laboral es la misma persona que se va a su casa, no hay una disociación, hay una integralidad de la persona. Entonces, apuntamos a tener políticas que puedan acompañar cada momento. Inclusive nos pasa de tener colaboradoras que entraron como pasantes, solteras, de veintipico de años y ahora tienen una trayectoria de más de 15 años, tuvieron hijos o no, se casaron o no, entonces tratamos de abordar una propuesta de valor que llegue a cada momento de la vida.

Tenemos beneficios de flexibilidad, que dependiendo de cada momento algunos son más valorados que otros en función de lo que cada uno necesite. Por ejemplo, mamás con chicos chiquitos valoran poder ir a buscarlos al jardín, o el horario antitráfico también otro lo valora porque a lo mejor puede ser más productivo desde su casa… También tenemos un programa de familia y ahí abordamos las diferentes necesidades que puede tener una persona que decide casarse o irse a vivir en pareja o el que decide tener un hijo con las licencias extendidas tanto para la mamá como para el papá. O una persona que tiene un bebé y quiere volver a trabajar, tenemos el coaching para acompañarlos porque sabemos que es un momento difícil. Así como también, una persona que está a punto de jubilarse, tenemos un programa de acompañamiento que es un programa también integral en donde trabajamos con ellos desde la situación previsional hasta cómo meterse en un proyecto para ese día después de que salió la jubilación.

Tratamos de abordar con diferentes políticas esas necesidades. Y hacia adentro también esto que te decía de trabajar integrados, con una mirada diversa y demás, tratamos de reflejarlo también en nuestros espacios: tenemos espacios abiertos y el gerente general tiene el mismo escritorio y la misma computadora que tiene a lo mejor un pasante, y a lo mejor están en algún espacio trabajando juntos inclusive. Fomentamos esa integración y esa asociación. Fomentamos mucho el protagonismo de las personas en esto de “si se te ocurre algo, si querés decir algo…”.  Hay espacios de escucha, con RR.HH. o con cualquier otro gerente. Cualquier persona que tenga una idea tiene un espacio donde proponerla, espacios de innovación también, que están abiertos.  Hay muchas acciones de escucha para no perdernos lo que te decía al principio: escuchar a las personas y después trabajar en consecuencia.

¿A vos como persona cómo te impacta trabajar justamente en un área que tiene que ver con el bienestar de las personas?

VINCENZINI: A mí me da una enorme realización. Lo lindo de mi trabajo es que está súper alineado con mi propósito. Yo me pienso años atrás o cuando pensaba qué quería ser, a lo mejor decía “yo quiero ser maestra”. Y no terminé siendo maestra, pero de alguna manera, en este poder acompañar a una persona a que desarrolle una habilidad, o que pueda destrabar una situación o escuchar una necesidad y poder responder con algo que lo haga sentir mejor, a mí me llena plenamente. Entonces, creo que esa posibilidad es lo que más me satisface. Ver que el otro logra algo o consigue algo, o se siente mejor o encontró también como trabajar a la par de lo que es su propósito, ya está, yo me siento feliz.