En esta sección, Talento & Empresa consulta a especialistas en RR.HH. para conocer su opinión sobre distintos temas en debate en el área. Responden Ileana Berges, Florencia Crosta, Inés Ducós y Rodolfo Zimmermann.

Ileana Berges ,HR lead -  Morgan Advance Materials SouthAmerica

Hace ya varios años venimos experimentando una evolución del paradigma del trabajo de pasar de una mirada de Work-Life Balance (como si Life no contuviera a Work y/o viceversa) a una que mire la integralidad del Bienestar del colaborador como un todo. Esta mirada holística fue avanzando con la evolución orgánica del mundo del trabajo, dado que las empresas comenzaron a tener diseños organizacionales con alta interacción con el mundo, procurando escala, especialización y/o nuevos centros de expertise.  Eso implicó trabajar mucho sobre el eje de la flexibilidad y el trabajo por objetivos -y no sobre asistencia/carga de horas-.  La tecnología y los dispositivos móviles fueron acompañando esta nueva manera de trabajar.  Con la llegada de estas nuevas herramientas en pos de la cultura flex, se empoderó a cada colaborador para poder gestionar mejor las dimensiones de vida (las compañías comenzaron a brindarnos instrumentos para comprender y ser conscientes  -por ejemplo,  con ejercicios como la rueda de la vida- de dónde y cómo debíamos trabajar para tener una vida plena).

Desde hace ya muchos años que trabajo en recursos humanos, y la familia siempre estuvo presente en la estrategia de People dentro de las organizaciones. Ya conocemos las consecuencias en el negocio de un empleado feliz ???? ….  es por ello que se fueron buscando espacios de interacción para que la familia conociera dónde papá/mamá/tíos trabajan, dónde es que pasan tanto tiempo si no es en casa. Así es como se fueron gestando actividades como día del niño o festejo de la familia (donde, según el espacio físico que tenían las empresas, se recibía a los más peques en nuestras oficinas, plantas, talleres, etc.) y los beneficios comenzaron a extenderse al grupo familiar (Programas de Asistencia al Empleado, gym, etc.).  

Creo que AHORA, ante esta nueva situación que nos toca vivir, esta experiencia se ha profundizado: las familias alojan al trabajo de los adultos dentro de casa, y no olvidemos también, el colegio de los niños y la rutina diaria en general: los perros en las llamadas se hacen notar, los timbres suenan en medio de la call y la red colapsa a partir de las 16.00 por uso del streaming. 

Este nuevo contexto, si bien difícil, nos brinda la posibilidad a nosotros como seres humanos de empatizar más, de humanizarnos más.  De poner un contexto nuevo a la relación de Supervisor-Colaborador (comprendiendo más y mejor del mundo del otro) o de dinámica de equipo, o dentro de las casas (conociendo los roles y responsabilidades de cada uno) y como individuo para asegurarnos de vivir plenos  -o intentarlo-, aprovechar el momento para reencontrarnos y disfrutar de/con la familia. 

Asimismo, como empleados/padres, esta coyuntura ayuda a nuestra familia a interiorizarse de lo que sucede en nuestra jornada laboral, cómo es un día en la vida de papá/mamá.  Y esto puede ser visto como una oportunidad de compartir con nuestros hijos la disciplina del trabajo, lucirnos como modelos a seguir -para que ellos nos vean como estrella los que saben usar bien la PC o hablan idiomas o están en el teléfono conversando o quienes toman decisiones o a quienes les consultan durante todo el día- o como una carga (muchas veces por la excesiva jornada en los tiempos donde la economía también trae sus complejidades).  A los chicos los vemos muy movilizados por este proceso, las compañías comenzaron a encontrar oportunidades de revisar la propuesta de Valor de los empleados, ejemplo de ello: los beneficios no remunerativos se renovaron, no solo por las metodologías virtuales sino que las ofertas de esparcimiento que aparecieron apuntan a toda la familia, actividades físicas también con oferta amplia, los programas de asistencia al empleado están a disposición de todo grupo familiar, etc.   

Este contexto es una invitación para que colaboradores, familias y empresas tomen consciencia de la importancia de la salud mental/física/espiritual, y que solo trabajando en comunidad (equipo de trabajo, equipo del hogar, de amigos, etc.) podemos pensar en ser exitosos (y lo que para cada uno de nosotros esto signifique).

 

Florencia Crosta, Consultora de Recursos Humanos / Coach con PNL

Lo primero que me parece fundamental considerar es que esta situación se enmarca dentro de un acontecimiento extraordinario como es una pandemia. Esto no es menor y requiere de parte de cada uno de los integrantes de la familia -y de la sociedad en general-, un modus operandi donde se activen al extremo principios como la tolerancia y el respeto por el espacio y el tiempo del otro y el de uno mismo. Dicho esto, creo que la familia ocupa un rol muy importante ahora que el trabajo está prácticamente 100% en casa. Aunque existe un nuevo orden y escenario que tuvimos que replantear respecto a la dinámica de interacción, la familia sigue funcionando como un gran eje de contención y anclaje para el sube y baja emocional que provoca estar en confinamiento. Por este motivo, considero fundamental que cada integrante de la familia pueda tener su espacio, un lugar que le sea propio para llevar adelante sus tareas y poder convivir lo más armónicamente posible entre sí, pero, al mismo tiempo, seguir generando y respetando espacios familiares como las comidas, el juego, la conversación, los momentos de esparcimiento. En definitiva,  mantener activa la relación entre los integrantes de la familia, pero distinguiendo la identidad de cada espacio: el laboral y el familiar.

 

Inés Ducós, People Manager - BBDO Argentina

La nueva normalidad ha generado cambios estructurales en la dinámica familia-trabajo, convergiendo ambas en un mismo tiempo y espacio.

Desde una mirada positiva, esto nos dio la posibilidad de compartir más tiempo con nuestros seres queridos y, también, nos desafió a buscar formas más creativas de distribuir nuestros tiempos y lograr ser más eficientes. Pero también, ha generado limites más difusos entre cada espacio, menos orden y por lo tanto menos estructura.

Reflexionando sobre el lugar que debería ocupar la familia dentro del trabajo, creo que la importancia radica justamente en, primero, delimitar dónde empieza cada uno de estos espacios y dónde termina. Los límites ayudan a ordenar y poner atención completa en un lugar, a la vez que nos ayudan  a generar tiempo de calidad, indispensable tanto para la familia como para el trabajo.

 

Rodolfo Zimmermann, Gerente de Diseño e Innovación - Banco Galicia

Tenemos la enorme oportunidad de desarrollarnos como una única persona, integrando familia y trabajo. Comportarnos de forma más natural, aprovechando el espacio y grupo de confianza desde donde hoy trabajamos, como lo es la familia y el hogar. Mostrarnos tal cual somos, con nuestros valores, costumbres, luces y sombras, y evitar así la disfuncionalidad y el costo personal que significaba la escisión hasta la despersonalización del trabajo.

La familia puede ocupar ese lugar que siempre debería tener de primer núcleo social que nos contiene, valora, desafía a ser mejores y nos hace crecer como personas. Estas tres cosas también deberíamos aspirar a poder cumplirlas en el trabajo para poder sacar la mejor versión de nosotros mismos. Claramente, diferenciando los tipos de vínculos de uno y otro espacio y también generando límites, pero desde lo temporal, del tiempo de calidad y de la desconexión, - ahí sí, más desde las preocupaciones del trabajo - en busca de un sano equilibrio. Creo que, de esta manera, vamos a lograr hoy en un mismo espacio nutrir lo mejor de cada uno hacia una nueva realidad mucho más humana.

Hoy mi hijo (8 años) opina y me pregunta con genuino interés mucho más sobre lo que hago en mi trabajo ya que me ve trabajando (un concepto muy teórico hasta hoy, estando yo en una empresa de servicios). Además, puedo estar mucho más cerca de él para ayudarlo en su aprendizaje y buscar puntos de contacto. ¿No está bueno eso?