Pensamiento crítico, resiliencia, flexibilidad, liderazgo e innovación serán claves para el desarrollo profesional.

El año pasado, con la pandemia y la digitalización de las sociedades, se aceleraron los cambios de comportamiento y los requerimientos de los profesionales y las empresas. En este escenario, estas últimas se vieron obligadas a adaptarse rápidamente a un contexto cada vez más dinámico y, con ello, surgió el imperativo de contar con profesionales con competencias específicas para atender estas demandas. Es por esto que en Workana analizaron los datos obtenidos en su más reciente reporte con el fin de entender cuáles son las nuevas necesidades de las empresas a la hora de contratar a un profesional y reflexionar acerca de cómo están evolucionando las distintas formas de trabajo.

Ante este nuevo panorama, es claro que la adopción de herramientas tecnológicas y habilidades afines a las mismas son necesarias, pero la pregunta es si en el futuro será suficiente adaptarse a las herramientas digitales. En un mundo cada vez más volátil, incierto, complejo y ambiguo (conocido con el acrónimo VUCA, por sus siglas en inglés), muchas áreas están experimentando transformaciones, mientras que surgen otros nuevos campos de negocios.

Cada vez más empresas necesitarán tomar prestado del área de gestión de personas el concepto de “lifelong learning”, que significa una actualización continua en su propia área de especialización. No solo los empleados necesitan evolucionar constantemente, las organizaciones también.

En el aspecto profesional, tan importante como las habilidades técnicas relacionadas con las nuevas tecnologías es el desarrollo e incorporación en la vida diaria de las llamadas “habilidades blandas”, habilidades de relación, habilidades conductuales e inteligencia emocional.

En el reporte, freelancers y empleados hacen referencia a la habilidad de ADAPTACIÓN: para los freelancers, adaptación orientada a generar estrategias que les permitan desarrollar proyectos; y, para los empleados, adaptación orientada a la reorganización de las tareas.

“El pensamiento crítico y la resolución de problemas, por ejemplo, se encuentran entre las habilidades que los profesionales deberán tener en los próximos años”, destaca el informe Future of Employment, del Foro Económico Mundial. También de acuerdo con el ranking de habilidades de la encuesta global, la resiliencia, la flexibilidad, el liderazgo y la innovación aparecen como fuertes tendencias en el futuro.

Las habilidades personales de los profesionales pueden ser potenciadas a través del equipo de trabajo. Para ello, se deben contratar y formar líderes que puedan llevar adelante con éxito los proyectos adaptándose al trabajo remoto o mixto, como se da en muchos casos. Con este fin, se requerirá que los nuevos líderes trabajen en:

  • Desarrollar relaciones de confianza de forma empática, entendiendo quiénes son las personas, y no solo el rol que desempeñan en la empresa
  • Fortalecer la comunicación y hacerla lo más transparente posible para promover el desarrollo de los empleados
  • Guiar el trabajo de los empleados en función de los objetivos y no solo de las horas trabajadas
  • La toma de decisiones debe realizarse de abajo hacia arriba, teniendo en cuenta las opiniones y necesidades de las personas
  • Prestar atención a la salud física y mental de los empleados es la consigna
  • Ofrecer el trabajo a distancia como opción a quienes prefieran adoptar esta modalidad