Entre los diferentes tipos de discriminación que existen en las empresas, la que sufren las personas gordas es una de las que menos atención recibe

En el marco de las charlas virtuales sobre diversidad, equidad e inclusión que viene realizando Whalecom, consultora especializada en desarrollo y gestión del cambio, se llevó a cabo un webinar para hablar de gordofobia, un problema con el que se convive desde hace mucho tiempo en el mundo del trabajo y ante el cual son muy pocas las organizaciones que hasta el momento han implementado políticas activas.

Gonzalo Rossi, CEO de Whalecom, y Luis Etchenique, consultor de la compañía, cumplieron el rol de anfitriones en este encuentro que contó como invitados a Lucía Steimberg, actriz y escritora que se incorporó al activismo gordo a través del teatro, y Federico Spoturno Merchot, quien trabajó muchos años en el área de gestión de personas en empresas como Mercado Libre, Nestlé y Multimedios América, entre otras.

Para introducir la temática, Etchenique recordó que es poco frecuente ver personas gordas trabajando en las organizaciones o en los procesos de selección, para luego mencionar un indicador surgido de una investigación de La Sorbona, citado a su vez por el New York Times: una persona gorda tiene tres veces menos probabilidades de encontrar empleo que otra con sus mismas habilidades, su mismo curriculum y su misma experiencia, pero que no sea gorda.

Steimberg sostuvo que “el tema está encuadrado en la cultura de la delgadez en la que vivimos” y explicó que en la cuestión laboral hay dos aristas: “Por un lado el sistema médico que nos habla de un cuerpo enfermo. Ningún empleador quiere tener a una persona enferma, por horrible que suene esto, por una cuestión de que falte al trabajo, que tenga algún inconveniente o le salga más caro. Y lo otro tiene que ver con la imagen de la persona delgada como activa y la imagen de la persona gorda como inactiva, dejada, ineficiente. Ambas son cuestiones que están arraigadas culturalmente”.

Por su parte, Spoturno Merchot valoró especialmente que exista un espacio para hablar del tema “porque muchas veces en el área de inclusión y diversidad ponemos el acento en aspectos como discapacidad, género o lgbti y nos olvidamos de la discriminación que sufren las personas con sobrepeso u obesidad”.

En su opinión, “vivimos una cultura de estereotipos. El exitoso es la persona que corre, nada y hace todos los deportes. Ahí hay mucho por hacer, hay que concientizar, porque todavía tenemos la imagen de que una persona gorda es alguien que no puede llevar adelante su vida, que no se desempeña bien, que no cumple en su trabajo. Es una imagen sesgada, construida por influencias que recibimos desde hace décadas, y que nada tiene que ver con la realidad”.

Rossi coincidió en este punto y calificó como “llamativo” que se aborden primero otros temas vinculados con la discriminación“pese a que tenemos ante nuestros ojos este aspecto que es tan visible”. Por último, señaló: “Hoy las empresas están necesitadas de ser atractivas a los distintos perfiles que contemplen las nuevas competencias, y esas competencias vienen en envases que son cuerpos. Veo marcas que por el negocio comenzaron a incorporar otros cuerpos en sus publicidades, pero les cuesta hacer lo mismo puertas adentro. Entonces uno puede ver eso y preguntarse: ¿me interesa trabajar ahí? Desde la empresa debemos plantearnos si somos capaces de atraer a las personas que necesitamos”.

La conclusión es que la discriminación laboral por el aspecto físico se da de múltiples maneras. Preguntémonos a cuántos postulantes les dijimos “te llamaremos”, siendo el único motivo su peso corporal. Generar y sostener un espacio inclusivo, una cultura en la que cada cual pueda expresarse y actuar libremente es una responsabilidad de todos y todas.