Por Juan Escofet, Cofundador y CEO de Agente Central (www.agentecentral.com).

Lejos del respiro que necesitábamos, tenemos una pandemia que agravó y consolidó las tendencias de desigualdad tanto en términos de generación de ingresos y de riqueza, como en términos de estructura productiva y de distribución de los empleos. Esta situación nos afecta a todos, pero no por igual: en plena recesión económica uno de los sectores más vulnerables es el colectivo de personas discapacitadas. ¿Qué puede hacer el impact hiring para dar respuestas ante este problema?

Según el Indec, el 10,2 % de la población argentina tiene algún tipo de discapacidad, y únicamente el 32,2 % de este segmento cuenta con empleo. Es decir, solo una de cada cuatro personas con discapacidad logra conseguir un empleo en la Argentina, según el Estudio Nacional Sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad realizado a partir del convenio con la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis).

En ese sentido, del informe que Adecco realiza de forma anual por el Día de la Familia (15 de mayo), se desprende que durante la cuarentena un 59,5 % de los menores/jóvenes con discapacidad tuvo que suspender totalmente sus terapias, tratamientos y/o rutinas formativas, mientras que un 35,4 % puede seguirla vía online, y un 5,1 % puede continuar dichas terapias por ser consideradas “esenciales”.

Desde que se fundó en 2017, en Agente Central, empresa de tecnología aplicada a la seguridad de la propiedad privada, llevamos adelante un modelo de impact hiring con el fin de darles trabajo a personas de diversos colectivos que están marginados del ámbito laboral oficial.

Concretamente, el impact hiring es una práctica de gestión de personas que combina objetivos de atracción y de gestión de talento con la intención de producir un efecto social positivo y se concreta en programas de integración laboral, inclusión de personas con discapacidad y sectores crónicamente marginados. Estos programas generan profundos beneficios para las empresas ya que disminuye la rotación y el ausentismo, aumenta el compromiso de los colaboradores y estimula dos valores que son imprescindibles para las organizaciones actuales: la diversidad y la innovación. En simultáneo, esta política empresarial también potencia la imagen de marca y su reputación en el mercado.

Al momento de llevar adelante nuestro modelo laboral de impact hiring en Agente Central, un inconveniente fue la convergencia de las políticas y el espíritu de trabajo vinculado a la tecnología con los hábitos de trabajo regulares. Queríamos que la vivencia en nuestros centros de monitoreo y de operaciones fuera similar a la de un quirófano, donde, ante cada eventualidad, hubiera protocolos a seguir.

Esos protocolos fueron nuestro salvoconducto a la hora de fundar una compañía con un modelo de impact hiring. No obstante, ¿es legítimo hablar de trabas a la hora de implementar un modelo de este tipo? En nuestro caso, los principales obstáculos han sido, por ejemplo, de financiación, como sucede con cualquier startup nueva, y no así la gestión de capital humano, lo cual, mirado retrospectivamente, ha sido un pro en vez de una contra.

En este contexto, las políticas activas de empleo serán la clave para reducir la desigualdad y avanzar hacia una sociedad en la que todas las personas encontremos nuestro espacio y podamos aportar valor. Asimismo, la colaboración público-privada es una fórmula indispensable para dar respuesta al creciente número de familias en riesgo de exclusión, así como impulsar una reforma que minimice el gap entre la formación de las personas discapacitadas y lo que las empresas necesitan.

Hoy Agente Central cuenta con 33 colaboradores: 12 son personas con discapacidad y un 75 % del total pertenece a los mencionados sectores crónicamente desplazados. Nuestra perspectiva es seguir incorporando personas del colectivo en vistas a alcanzar el 100% de la planta.