Un informe publicado esta semana por el Observatorio de Géneros de CEPA (Centro de Economía Política Argentina) aborda, entre otras temáticas, las desigualdades que viven las mujeres, vinculadas a brechas tanto en el trabajo remunerado como no remunerado.

Diferenciales en tasas de desocupación y empleo no registrado entre varones y mujeres

Durante el 2020, la rápida extensión de la pandemia de COVID-19 provocó un escenario de creciente profundización de la crisis económica que incidió de forma directa sobre la dinámica habitual del mercado laboral. De acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en el segundo trimestre de 2020, la tasa de desocupación alcanzó el 13,1% y mostró un aumento de 2,7 p.p. frente al primer trimestre y de 2,5 p.p. con relación al segundo trimestre del año anterior. Comparando los segundos trimestres entre 2015 y 2019, la tasa de desocupación se incrementó 6,6 p.p pasando de 6,5% a 13,1%.

Por su parte, las mujeres, cuya inserción en el mercado laboral determina mayor desempleo estructural, llegaron a tener una tasa de dos dígitos (11,2%) en el segundo trimestre de 2019. Para el segundo trimestre de 2020, caracterizado por pleno contexto de ASPO, esta cifra se incrementó: las mujeres alcanzaron una tasa de desempleo de 13,5% (Gráfico N°1). Las consecuencias del impacto de la pandemia sobre la dinámica del mercado laboral cristalizan la profundización de una desigualdad de género preexistente.

El impacto desigual es evidente: si se analiza el grupo etario de las mujeres jóvenes de 14 a 29 años, éstas fueron las que experimentaron mayores tasas de desocupación. Durante el segundo trimestre, la tasa de desocupación de este grupo fue de 5,8 p.p más alta que la de los varones, alcanzando la brecha más importante de los últimos 5 años. Asimismo, es posible observar que, solo entre el primer trimestre de 2020 y el segundo trimestre del corriente año la tasa de desocupación crece en 4,6 p.p., al pasar del 23,4% al 28,5% (Gráfico N°2).

En términos de informalidad, las mujeres también son las más afectadas. La antesala de la crisis del COVID-19 ya era difícil desde lo económico y lo laboral: con la excepción de algunos años positivos, como 2010 o 2017, el mercado de trabajo argentino en la última década se caracterizó por el estancamiento y luego una pronunciada caída desde mediados de 2018. En este contexto, el segundo trimestre del 2020 se destacó por la pronunciada caída del trabajo no registrado, un patrón que presenta asociación directa con los efectos de la pandemia, por la caída en las tasas de actividad formal e informal. De este modo, el trabajo no registrado experimentado en la comparación interanual entre trimestres pasó de 34,5% en el segundo trimestre del 2019 a 23,8% en el segundo trimestre del 2020. En el caso particular de las mujeres, pasaron de 36,7% a 25,7% (Gráfico N° 3).

Actualmente, una de cada dos trabajadoras con empleo no registrado se inserta en el trabajo doméstico. Se trata de una actividad feminizada casi completamente, donde el 98% son mujeres. En este rubro, la diferencia entre formalidad e informalidad es determinante: entre las empleadas domésticas formalizadas, el 26% son pobres, mientras que entre las empleadas domésticas no registradas el porcentaje asciende al 48%.

 

Brecha salarial entre varones y mujeres

La relación entre los niveles de ingresos de las mujeres y de los varones es un indicador síntesis de la brecha salarial de género y expresa tanto el grado en que las mujeres acceden al mercado de trabajo como los niveles monetarios que obtienen en comparación a los varones. Los datos muestran que, incluso en el universo del empleo registrado, prevalecen elevadas brechas salariales de género. Se trata de un fenómeno persistente, como es posible observar en el Gráfico N° 4.

Para el segundo trimestre de 2019, al considerar los ingresos de la ocupación principal, es decir, aquellos compuestos por la principal actividad laboral, la brecha se encuentra en el 28%. Dicho de otro modo, la masa salarial de los varones en los 31 aglomerados urbanos de Argentina es 28% mayor en comparación con la masa salarial de las mujeres.

Aun cuando se consideran los ingresos personales, es decir, aquellos compuestos por la totalidad de los ingresos de una persona (ingresos laborales de la ocupación principal y secundaria e ingresos no laborales, como por ejemplo jubilaciones, pensiones, renta, cuota por alimentos, entre otros), la brecha entre varones y mujeres se ubica en el 28%. Es decir, que los varones perciben ingresos personales un 28% mayores que las mujeres.

 

El reparto desigual de los cuidados en pandemia: resultados de la “Encuesta sobre el impacto de la pandemia en los hogares: un enfoque desde los cuidados” del Observatorio de Género de CEPA

De acuerdo a la CEPAL, la pandemia del COVID-19 generó un retroceso de más de una década en los niveles de participación laboral de las mujeres en la región: “La tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres en 69% (en 2019 alcanzaron un 52% y un 73,6%, respectivamente). Se calcula, además, que la tasa de desocupación de las mujeres llegó al 12% en 2020, porcentaje que se eleva al 22,2% si se asume la misma tasa de participación laboral de las mujeres de 2019. En 2020 se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo”.

En Argentina los datos de la EPH también dan cuenta de una caída en la participación de las mujeres en el mercado de trabajo: en el segundo trimestre del 2019 la tasa de actividad de mujeres de 30 a 64 era de 69,2%, mientras que al segundo trimestre de 2020 el indicador muestra una caída de 11,3 p.p. (de 69,2% al 57,9%).

Desde el Observatorio de Géneros del CEPA se llevó adelante en la primera semana de julio de 2020 la “Encuesta sobre el impacto de la pandemia en los hogares: un enfoque desde los cuidados” para conocer el impacto económico de la pandemia y aislamiento social en los hogares argentinos. Los resultados de la Encuesta se basan en el análisis de 1.477 casos de personas habitantes del AMBA, y dicha muestra responde a las categorías binarias hombre/mujer. El 52% de las personas que respondieron la misma, se identifican como mujeres y el restante 48% como hombres.

De los encuestados/as el 82,6% respondió haber aumentado el tiempo dedicado al trabajo no remunerado (TNR) en al menos una de las actividades incluidas en la encuesta. De este porcentaje, un 70% son mujeres, mientras un 30% son hombres. Sin embargo, cuando se observa en particular el promedio de horas dedicadas al trabajo no remunerado, la brecha crece.

Las mujeres que respondieron la Encuesta manifestaron que antes del ASPO destinaban, en promedio, 6,9 horas diarias al total de trabajo no remunerado, mientras que los hombres respondieron que dedicaban 5,0 horas diarias a estas actividades. Durante el ASPO, la cantidad de horas que dedicaron las mujeres, en promedio, aumentó un 70,7%, a 11,8 horas diarias. Análogamente, los hombres contestaron que dedicaron 7,9 horas promedio por día, representando así un incremento de 60,4%.

De esta manera, durante el ASPO se profundizó la brecha que ya se registraba entre la cantidad de horas que dedican los hombres y las mujeres al trabajo no remunerado. Esta brecha creció a 3,9 horas diarias promedio entre hombres y mujeres, lo cual implica un incremento del 97%.

Del total de personas que respondieron la encuesta, el 86% afirmó que durante el ASPO se encuentra realizando teletrabajo. De ese porcentaje el 71% son mujeres y el 29% son hombres. Estos resultados muestran, además, que en el universo de las personas que se encuentran trabajando bajo la modalidad a distancia, la brecha entre hombres y mujeres respecto del tiempo que le dedican a las tareas domésticas, de cuidados y de apoyo escolar, se incrementa respecto del total de la muestra. En este universo, dicha brecha durante el ASPO se incrementó en 122%, pasando de una diferencia de 2,07 horas a una de 4,58. Esto se explica también porque el incremento de horas que destinan las mujeres a estas tareas se monta sobre un piso más alto de tareas que el de los hombres.

Un informe realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en conmemoración del 110° Día Internacional de la Mujer, reflejó la desigual división de trabajo de cuidado, agravada por la pandemia del último año. De acuerdo al informe, 3 de cada 4 hogares en el Gran Buenos Aires declararon que la dedicación principal de las tareas de apoyo escolar estuvo a cargo de las mujeres. Del mismo modo, 2 de cada 3 hogares del Gran Buenos Aires respondieron que la dedicación principal de las tareas domésticas estuvo a cargo de las mujeres y en las tareas de cuidado, la relación fue de 7 de cada 10 hogares.

 

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