Lejos de los tradicionales beneficios como el gimnasio o descuentos en comercios, vinos o caja navideña, las experiencias se posicionan como una nueva tendencia para los regalos de fin de año por su practicidad, originalidad y facilidad logística.

La pandemia obliga a empresas y marcas a reinventarse y ser cada vez más originales. En paralelo, se impone el desafío de diferenciarse en el gran universo de la virtualidad y en un contexto donde el consumo del entretenimiento tomó nuevos caminos.

Sin la posibilidad de hacer las fiestas corporativas tradicionales, desde las áreas de Recursos Humanos comenzaron a pensar propuestas para el regalo de fin de año de sus plantillas. En un año donde no hay una centralización del personal en una oficina, se imponen las opciones donde la logística es más sencilla. En este marco, la opción que marca tendencia es regalar experiencias.

Recientes estudios demuestran que, al contrario de lo que puede suponerse, la mera posesión de objetos físicos no implica que su disfrute sea mayor. Expertos indican que uno de los enemigos de la felicidad es la adaptación, que se manifiesta rápidamente al acostumbrarnos a un objeto. Esto no sucede con las experiencias, que tienen la capacidad de desplegarse en el tiempo, ya sea a través del recuerdo y de extenderla a otras personas del círculo familiar.

Dentro de esta línea, el animador infantil Diego Topa presentó recientemente la propuesta de regalar una experiencia multimedia, “Una Navidad Especial”,  que cuenta con un show online y una serie de videos interactivos para jugar en familia. Este tipo de propuestas -al igual que en el teatro tradicional- permiten ser sponsoreadas por la empresa como estrategia de marketing, visualización de marca y comunicación interna.