Convocados por Dossier Talento y Empresa, los asistentes escucharon, en primera persona, cómo fueron los hechos en el trágico accidente del avión en los Andes, y cuáles fueron los obstáculos que lograron vender los sobrevivientes.

El viernes 13 de octubre de 1972 un avión uruguayo, que llevaba 40 pasajeros y 5 tripulantes a Chile, de los cuales muchos eran estudiantes y jugadores de un equipo de rugby, se estrelló en la Cordillera de los Andes. De las 45 personas en el avión, trece murieron en el accidente o poco después (entre ellos 4 de los 5 miembros de la tripulación); otros cuatro habían fallecido a la mañana siguiente, y el octavo día, murió una pasajera más debido a sus lesiones. 

Convocadas por Dossier Talento y Empresa, se reunieron el jueves 3 de octubre en el Polo Bar La Dolfina, másde 70 personas, que escucharon atentamente a Roy Harley contar su historia. 

 

Seleccionamos esta para compartir. Hay más en la web royharley.uy. "El 29 de octubre había sido gris y mucho viento, muy frio. Entramos temprano al fuselaje del avión porque ya no soportábamos el mal tiempo. Rezamos el Rosario, hicimos algunos cuentos y nos dispusimos a dormir. Estaba por dormirme cuando mi amigo Diego Storm me pide si no le cambiaba de lugar, el estaba en un lugar alto del fuselaje pero muy incómodo, yo estaba en lugar más abajo pero más confortable. Nos cambiamos, con la bronca del resto del grupo por la molestia que originaba, y nos fuimos sumergiendo lentamente en el sueño.

En un momento yo sentí una vibración del piso del avión, no entendía que estaba sucediendo y acto seguido sentimos una explosión y fuimos sepultados por una avalancha de nieve que entro por la parte trasera del avión y nos tapó con tres metros de nieve por encima de este.  Todos los que estaban en la parte más baja del avión murieron sepultados por la avalancha, ocho en total, incluido mi mejor amigo. Estuvimos 3 días encerrados sin poder salir, conviviendo con los cuerpos de nuestros amigos muertos. Recién al tercer día pudimos cavar un agujero y salir de esa trampa mortal.

La avalancha rompió los pequeños grupos que existían en esa sociedad, lo positivo fue que nos fusionamos en un solo grupo y nuestra historia paso a ser un ejemplo de trabajo en equipo con un objetivo común SALIR DE LA CORDILLERA. El ser humano está diseñado para trabajar en equipo, pasamos a ser una máquina para sobrevivir”.